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Honduras en Colonia

Honduras en el centro de Colonia

Cuando – hace 2 semanas – recién había comprado mi billete de avión a Panamá y Honduras, me fui directo de la Agencia de viajes al restaurante de comida rápida Goodies, los dos ubicados en la Venloerstrasse en Colonia.  Planificar viajes despierta el apétito! Y la comida de Goodies tiene potencial de adicción!  Estaba tomando un té negro con mucha azúcar cuando escuché detrás mío la palabra “Honduras”. El dueño de Goodies –  Wissam  – hablaba con uno de sus clientes. Un hondureño! El primero que encuentro en mi vida! Le conté de mi viaje, el se sentó con su mujer encantadora media libanésa media francesa a mi mesa y me conectó via whatsapp con su compañero de estudios Hector, que vive en Tegucigalpa. Ayer llegué aquí proveniente de Panamá, Hector y su esposa me recogieron del aeropuerto y me llevaron con su jeep a la parada de autobúses Head Alas a San Pedro Sula. Eso sin las horas estrellas del viajante, cuando todo se junta como un puzzle jugado por manos mágicas a una …

Una especie llamada viajero

Ningun monumento me impresiona tanto como el encuentro con los representantes de una especie propia llamada “viajero”. Estas personas no encuentro en el día a día pero sí en mis viajes y en el salón La Galana. Allí aterrizan, llegan, dirigen sus pasos, amarran su barco en este puerto seguro para unas horas. Quien le presta su oído y pone las preguntas adecuadas, le abren sus cajas fuertes llenos de tesoros y le dejan participar en su colección de cuentos, que significa su bien y su riqueza. No es de extrañar que yo – una coleccionista a de cuentos nata – estoy secretamente enamorada de ellos … Y lo que uno ama lo atrae así dicen por lo menos los libros como “El Secreto”. El año pasado me encontré en un antiguo hotel de lujo en Granada en las orillas del lago de Nicaragua con un francés, en misión secreta. Oficialmente viajando como agente immobiliario, inoficialmente como reportero y realizador de documentales, planificando una película sobre el primer proyecto de un canal entre Atlántico y …

Colonia detrás de la Plaza de la Catedral

Después de un viaje de seis semanas por Nicaragua y Florida estoy de vuelta en mi querida Colonia. Cuanto tiempo hace que no he paseado por la ciudad vieja! La última vez fue en noche vieja, la primera después de los sucesos vergonzantes en 2015, que nos han llevado a una fama internacional muy dudosa. En los EEUU lo llaman „La Vergüenza de Colonia“.  En Noche Vieja tenía que pasar barreras y controles de seguridad dignas de un festival de rock, para llegar a la Plaza de la Catedral un tanto vacía, donde la coral de San Estéfano estaba cantando  „My Lord, oh my Lord!“ mientras proyecciones coloreadas de palabras – el proyecto de un artista famoso – me causaron una perdida de orientación y eso sin haber probado ni una gota de alcohol. Hoy me atrajo el Festival de Música Antigua. El carillón de Brügge y Damme toca en la punta de la torre del Ayuntamiento. Un evento musical extraordinario que es seguido al lado de una valla de obras puesta al rededor del …

Rápido y furioso

Debería haberle preguntado el porqué de su frase publicitaria. Pero su carisma, la línea fina de su bigote, sus ojos en forma de almendras y el sombrero de cuero negro me impresionaron de tal manera, que la pregunta sólo me vino a la cabeza, cuando ya estaba de vuelta en el centro de Matagalpa. La primera línea del nombre de su empresa decía Clínica de zapatos. Estaba pintada a mano sobre una tabla de madera con dos agujeros por los cuáles colgaba de una cuerda. La tienda medía unos dos metros cuadrados justítos, era una chabola de chapa con ventana hacia la calle. „Cómo va el negocio?“ pregunté al gaucho. „Super bien!“ se reía. „Siempre hay muchísimo trabajo!“ Un nike de nino solito colgaba de una piola de la ventanilla, en el fondo se veían dos sandalias elegántes, aunque muy gastadas de mujer. „Me permite que entre?“ Me hacía entrar y me mostraba su equipamento. „Esta sierra es para cortar los tacones demasiado altos.“ Los otros herramientas no los pedía asignar, ni siquiera reconocer. Algunas …

Picado por la tarántula

„Tarántula“ dice Jorge y recoge una araña de tamaño palma de mano del suelo. No me atrevo a mover. Su hermano Amado nos sigue a un par de metros de distancia, cuando Jorge le tira el animal directo contra sus shorts, a la altura clave. Se escapa, el grito. Diversión familiar a la nicaragüense. „Porqué estás tan pálida? Ya eres suficientemente blanca de naturaleza!“ se ríe Jorge. „Está muerta! Y aunque viviese, no hace nada.“ La recoge del piso, me la pone delante de la cara. „No me digas que tienes miedo?“ Piel de gallina. No se mueve, yo tampoco, tal vez se desmayó el bichito o si no, me desmayaré yo en un instante. „Son terriblemente peligrosas!“ explico por despiste en alemán. „O será que se considera inofensiva por estar muerta?“ „A los humanos no le hace nada“, insiste Jorge y decido verificar en google en cuanto vuelva a estar conectada a la internet, que puede tardar en estas regiones rurales de Nicaragua. En el pueblo interrogo al padre de Jorge, Don Carlos, un …

Visita al barbero

„Atrás me mareo!“ con este comentario consigo a menudo el asiento del copiloto y otra dimensión más del viaje: el mundo del hombre en el volante. Mis ganas incansables de hacer preguntas lo mantienen despierto, el interés en su persona le agrada, la comunidad de viajeros se beneficia. Como una aspiradora devoro trozitos de información, rodajes de sabiduría de vida y anécdotas enteras, los junto en mi cabeza pieza por pieza como si fuese un cuya imagen final espero con mucha curiosidad. Juan lleva solo tres meses trabajando con NicaTravel. La Agencia de minibuses perteneces a un chino casado con una nicaraguense y sirve una red de destinaciones muy solicitados por los mochilleros. Agradece a su nuevo patrón los horarios humanos, el cumplimento de las leyes de trabajo y el trato respetuoso. Todo esto es nuevo para Juan. Su historia empieza y acaba en la tienda del barbero. „Un hombre no puede humillar a otro!“ dice Juan. „Solo Dios puede hacerlo!“ Diciendo hombre se refiere a caso al homo sapiens masculino o al homo sapiens …

¡Ay qué dedo gordo!

¡He ido a bailar! ¡De verdad! Y eso que mis conocimientos de salsa son más que pobres. Cuando años atrás fui a Cuba, dije a cualquier pretendiente que me quería sacar a bailar: „Me hecho daño en el pié, lo siento!“ Hasta que llegó un profesor de matemáticas delgadito y una cabeza mas bajo que yo para borrar mis inconvenientes con un solo movimiento de mano y levantarme de mi silla. A pesar de una falta remarquable de peso corporal llegó a hacerme entrar con solo dos pasitos en una tormenta de movimientos y volamos sobre la pista como si fuese el baile de valses de la opera de Viena. Cuando después de tres bailes me encontré de vuelta en mi plaza, mis amigas me miraban con asombro. „¡No sabíamos que sabías bailar tan bien!“ Yo tampoco. De eso hace anos y ahora me encuentro en un bar original en medio de la capital de provincia León de Nicaragua y música de salsa caliente empieza a sonar. A los primeros cuatro galanes aún puedo parar …

Noche en el Canyon

Lena apareció un día como turista para hacer el tour del canyon y quedarse una noche. Se quedó tres noches. Alargó para dos semanas. Cuando la conozco lleva 4 meses. Cuenta su historia raras veces. Una dolor de vida e amor la hico divagar por Latinoamérica e aterrizar aquí. La gente de este pueblo, tan sencilla y conectada a la naturaleza la adoptaron sin decir nada y el canyon le hace simplemente bien. „Me encantaría pasar una noche en los acantilados,“ confiesa „Pero ir sola me da miedo!“ Sin reflexionar le digo: „Voy contigo!“ El día siguiente por a tarde andamos casi una hora, cargadas de un colchón hinchable, pero roto, una manta de plástico blanca, cositas para comer, una botella de tinto del Cote du Rhone, unas chaquetas y un saco de dormir hacia la salida del Canyon. Don Alfonso, del que los del pueblo cuentan que fue durante la guerra de liberación agente doble para sandinistas y contras, manda con nosotros su perro Rosso. Y éste nos acompaña con decisión, como si hubiese …

¿Te has vuelto loca?

„¿Te has vuelto loca?“ me escribe por whatsapp mi amiga Alina, 30 anos, de Munich, a la que le encanta viajar. No he anunciado ni una caza de cocodrilos, ni un Bungee Jumping. „Nunca podría hacer esto!“ añade. Tengo que admitir, que que es un reto. Es que me salté la época en la vida en la que uno viaja por albergues juveniles. Hoy se llaman hostales, en mundo entero, será para hacer esta manera de alojarse apetecible a mi generación? Eso de juvenil ya forma parte del pasado. Mi viaja a Nicaragua debe servir de práctica para aquel gran viaje sonado desde siempre y que planifico para un futuro cercano: 6 meses Latinoamérica. En eso me comporto anticíclico, todos los co-mochilleros que me encuentro por el camino recién acabaron con el colegio y aún no saben qué estudiar. O sí lo saben y quieren vivir una aventura antes de que empieze la vida seria. Pero en la vida nunca es demasiado tarde para nada y por eso me decidí hoy, toda lanzada, de pasar …

Historias de suspense en la prisión de tortura

Como cazadora y coleccionista de cuentos tengo que ir naturalmente a visitar el Museo de las Leyendas en León, Nicaragua! Qué concepto, un Museo para lo inmaterial, lo intocable, lo inverificable! Qué se pone en las vitrinas? Parte del tesoro de cuentos de ese continente mágico del cuál se sirvieron y se sirven Gabriel García Márquez e Isabel Allende y muchos más compañeros escritores menos famosos? A las ocho en punto estoy delante de la puerta del edifico, la primera y única visitante. En la entrada veo un tanque oxidado y justo cuando empiezo a pensar cuál leyenda se debe esconder tras él, mi mirada descubre una placa que dice „Antigua prisión de tortura de la dictadura de Somoza.“ Me asusto. Me he equivocado y eso es el Museo de la revolución? Pero ese se encuentra arriba en la Plaza! Un guía indígena, que siempre se sonríe, financiado por el museo, me da una vuelta privada, que está incluida en el precio de 50 córdobas que es menos de 2 dólares. Luz aclara la oscuridad. …