5 hombres, Amor
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¡Pequeño herramienta – gran efecto!

El abanico lo descubrí en España, donde viví cuando tenía unos veinte anos durante un tiempo. En Andalucía las bellas damas se echan aire fresco con él, cuando las temperaturas suben hasta 50 grados en la sombra. En tiempos antiguos existía un lenguaje secreto de coqueteo, que se podría expresar vía los movimientos del abanico, que hasta hoy funcionan cuando los códigos ya no se conocen. Simplemente pon el abanico delante de tú cara y habla nada mas por la mirada. Si no lo entiendo aún…mala suerte para el pobre…

(Foto: Dario Scandura)

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