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Picado por la tarántula

„Tarántula“ dice Jorge y recoge una araña de tamaño palma de mano del suelo. No me atrevo a mover. Su hermano Amado nos sigue a un par de metros de distancia, cuando Jorge le tira el animal directo contra sus shorts, a la altura clave. Se escapa, el grito. Diversión familiar a la nicaragüense. „Porqué estás tan pálida? Ya eres suficientemente blanca de naturaleza!“ se ríe Jorge. „Está muerta! Y aunque viviese, no hace nada.“ La recoge del piso, me la pone delante de la cara. „No me digas que tienes miedo?“ Piel de gallina. No se mueve, yo tampoco, tal vez se desmayó el bichito o si no, me desmayaré yo en un instante. „Son terriblemente peligrosas!“ explico por despiste en alemán. „O será que se considera inofensiva por estar muerta?“ „A los humanos no le hace nada“, insiste Jorge y decido verificar en google en cuanto vuelva a estar conectada a la internet, que puede tardar en estas regiones rurales de Nicaragua. En el pueblo interrogo al padre de Jorge, Don Carlos, un campesino del que me fío más que de estos tipos juguetones. „No ataca a las personas, solo a las vacas. Se acerca de sus piernas, les va comiendo suavemente el pelo. Eso les gusta al ganado, se quedan quietecitos, debe ser como una acaricia.“ Señor Google, donde está Usted? Puede ser verdad? Nunca he escuchado algo semejante. Aunque tengo que admitir, en mi vida diaria no estoy rodeada ni de tarántulas, ni de vacas… Don Carlos sigue. „Orinan sobre el lugar afeitado y ahora empieza el peligro. El ganado se enferma. Pueden perder sus pezuñas.“ Pregunto por el contraveneno. Cuenta algo de esa crema parecida al bálsamo de tigre que utilizan aquí para todo, la disuelven en alcohol y la aplican a la pierna. Parecido a lo que me hicieron a mí para curarme el dedo de mi pié, hace unos días. „Si actúas a tiempo, se salva la vaca! Por eso observamos los animales cada día.“ Dos días mas tarde estoy en linea. Google escupe algunos resultados. Parece verdad, la tarántula verdadera al contrario de otras arañas de lobo parecidas no es peligrosa para el humano. En tiempos pasados se pensaba, que la picadura de la tarántula causaría la locura de bailar. Hoy día se revidó esa opinión. De todas maneras no he visto ninguna vaca bailando en el Norte de Nicaragua.

 

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