Viajar
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Soy un Equis

Después de 11 horas de vuelo atravieso el terminal de llegadas del aeropuerto de Miami. Vente o treinta aparatos electrónicos nos esperan en fila, nos invitan a escanear pasaportes y las puntas de nuestros dedos. Eso último conozco de diversas series policiacas de televisión, una actividad, con la que sepueden descubrir e arrestar sospechosos de distintos tipos. En nuestro mundo actuál, en caso de duda, somos todos y siempre sospechos, de lo que sea. El aparato escupe una oja impresa, que luce un retrto mío, que ha tirado en silencio y sin que me hubiese dado cuenta, una foto que más desventajosa no podría haber salido. A lado de ella unos datos extraídos del pasaporte y el conjunto tachado por una equis gigantesca. Qué he hecho para merecer esto? Los X tienen que pasar por el control por funcionarios de carne y hueso, los ‚limpios‘- y eso son mus poquitos – pueden pasar directo al terminal de equipajes. La selección electrónica e automatizada me hace deglutir. Nuevo Bello Mundo. Hacemos cola durante un tiempo largo. Familias con ninos gritando, viejos, jovenes provenientes de tantos países. Cuando finalmente llego a la cinta de equipaje, todas maletas ya han sido recojidas. Solo la mía yace al lado de algunas otras atrasadas al lado de la cinta. Bienvenida a Estados Unidos!

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