Gente, Viajar
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¿Te has vuelto loca?

„¿Te has vuelto loca?“ me escribe por whatsapp mi amiga Alina, 30 anos, de Munich, a la que le encanta viajar. No he anunciado ni una caza de cocodrilos, ni un Bungee Jumping. „Nunca podría hacer esto!“ añade. Tengo que admitir, que que es un reto. Es que me salté la época en la vida en la que uno viaja por albergues juveniles. Hoy se llaman hostales, en mundo entero, será para hacer esta manera de alojarse apetecible a mi generación? Eso de juvenil ya forma parte del pasado. Mi viaja a Nicaragua debe servir de práctica para aquel gran viaje sonado desde siempre y que planifico para un futuro cercano: 6 meses Latinoamérica. En eso me comporto anticíclico, todos los co-mochilleros que me encuentro por el camino recién acabaron con el colegio y aún no saben qué estudiar. O sí lo saben y quieren vivir una aventura antes de que empieze la vida seria. Pero en la vida nunca es demasiado tarde para nada y por eso me decidí hoy, toda lanzada, de pasar la noche en un hostal auténtico, en el dorm, así llaman los mochilleros la sala de dormir. Tiene un techo delgado de chapa, paredes hechas de paja, seis camas de verdad, echas de paletas pintadas en blanco, con colchón cómodo y mosquitero! La piscina grande es de todo lujo, el café recuerda a ser un lodge de safari, la comida es orgánica, el agua en el pool es de sal, el agua de la ducha se recicla para las plantas, un concepto sustentable. Debajo de mi cama hay los restos de una paloma, le pido a William de la recepción si puede pasar la escoba, cosa que hace inmediatamente y con gran sonrisa mientras Yaosca del Café dice que probablemente el gato del hostal tenga algo que ver con el asunto. Comparto el dorm con dos lesbianas alemanas de guerra, con cuerpos musculosos y voces tiernecitas. Leo de nuevo la whatsapp de mi amiga „Nunca podría….!“ Creo que se pierde algo.

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